Oro: El rebote del metal precioso choca con la división histórica de la Fed y la sombra de Hormuz
30.04.2026 - 19:51:26 | boerse-global.de
El oro ha vuelto a demostrar su capacidad de reacción. Tras tres jornadas consecutivas a la baja, el metal precioso recuperó terreno el jueves hasta los 4.626 dólares por onza, dejando atrás el mínimo mensual registrado el miércoles. El detonante de este giro fue doble: un dólar debilitado y unos datos de crecimiento estadounidenses que decepcionaron al mercado.
La economía de Estados Unidos creció en el primer trimestre de 2026 a una tasa anualizada del 2,0%, por debajo de lo esperado. El índice del dólar cayó inmediatamente a terreno negativo, y el oro aprovechó el respiro. Sin embargo, el contexto sigue siendo extraordinariamente complejo para el activo refugio por excelencia.
La Fed muestra sus costuras internas
El miércoles, la Reserva Federal mantuvo los tipos de interés sin cambios por tercera reunión consecutiva, en el rango del 3,50% al 3,75%. Lo que realmente sacudió a los mercados fue el número inusualmente elevado de cuatro votos en contra dentro del Comité Federal de Mercado Abierto. Esta división interna disparó las rentabilidades de los bonos y fortaleció al dólar, llevando al oro a caer hasta los 4.557 dólares.
Desde entonces, los operadores descuentan una probabilidad superior al 10% de que la Fed suba tipos antes de que termine el año. El mecanismo es conocido: unos tipos más altos restan atractivo al oro, que no genera intereses. Pero el escenario se complica aún más por el frente energético.
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El petróleo se dispara y la inflación acecha
El estrecho de Ormuz permanece prácticamente bloqueado, lo que ha dejado fuera de juego aproximadamente el 12% de la oferta mundial de petróleo, según la Agencia Internacional de la Energía. Esta interrupción supera en magnitud a la sufrida durante la guerra del Yom Kipur o la invasión de Kuwait. El crudo Brent se disparó ayer más de un 7%, hasta situarse en torno a los 120 dólares por barril, su nivel más alto desde junio de 2022. El West Texas Intermediate, por su parte, avanzó casi un 7% hasta los 106,88 dólares.
La escalada del petróleo alimenta la inflación. En la eurozona, el IPC ya alcanza el 3,0%, muy por encima del objetivo del Banco Central Europeo. Donald Trump ha reiterado que el bloqueo naval contra Irán se mantendrá hasta que se alcance un acuerdo nuclear, lo que prolonga la incertidumbre sobre el suministro energético.
Esta combinación de factores genera un tira y afloja para el oro. La alta inflación lo sostiene estructuralmente como cobertura, pero la perspectiva de tipos más altos frena su avance. Ambos fenómenos operan simultáneamente, atrapando al metal entre dos fuerzas contrapuestas.
El paréntesis diplomático que alivió al crudo
Un breve destello de esperanza diplomática apareció la semana pasada cuando Pakistán anunció una segunda ronda de conversaciones entre Estados Unidos e Irán. Trump envió a dos enviados especiales a Pakistán, y los precios del petróleo cedieron temporalmente el viernes. Se espera que mañana se presente una propuesta de paz iraní revisada. Sin embargo, incluso si se lograra un avance, la vuelta a los niveles de producción anteriores al conflicto llevaría hasta seis meses.
Paralelamente, la OPEP ha sufrido un golpe significativo con la salida de los Emirados Árabes Unidos, que abandonan el cártel el 1 de mayo. Aunque el impacto inmediato en los precios queda eclipsado por la crisis de Ormuz, la pérdida de uno de los mayores productores del mundo debilita estructuralmente la capacidad del cártel para gestionar la oferta.
El oro en perspectiva: del pico de enero a la corrección actual
Desde que alcanzó su máximo histórico de 5.450 dólares a finales de enero, el oro acumula un descenso cercano al 15%. El retroceso se ha intensificado en marzo, que registró la mayor caída mensual desde junio de 2013, superior al 10%. A pesar de todo, el metal precioso cotiza todavía un 38% por encima del nivel del año anterior.
Las grandes firmas de Wall Street mantienen su optimismo. Goldman Sachs reafirma su objetivo de 5.400 dólares para finales de año. J.P. Morgan va más allá y proyecta una subida hasta el rango de 6.000 a 6.300 dólares por onza para finales de 2026. Un eventual ciclo de relajación monetaria por parte de la Fed durante el año podría reducir los tipos reales y dar un nuevo impulso al oro.
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El Consejo Mundial del Oro señala que la demanda de inversión y las compras de los bancos centrales siguen siendo un soporte estructural sólido para el metal. La clave ahora está en el tono que adopten los bancos centrales. Este jueves, el BCE y el Banco de Inglaterra deciden sus tipos de interés —se espera que los mantengan sin cambios—, pero las declaraciones sobre los riesgos inflacionistas serán determinantes. A ello se suma la publicación del índice de precios del consumo personal (PCE) en Estados Unidos, la medida de inflación preferida de la Fed.
El dilema del inversor: crisis frente a tipos
Lo que a primera vista parece una paradoja —que el oro caiga en plena crisis geopolítica— tiene una explicación clara: el creciente temor a que los bancos centrales se vean forzados a subir los tipos para contener la inflación energética. El metal precioso sufre cuando las rentabilidades de los bonos suben, porque los inversores prefieren activos que generen rendimientos.
La división interna de la Fed refleja la complejidad del momento. Cuatro de sus miembros se opusieron a mantener los tipos sin cambios, una señal de las tensiones sobre el rumbo futuro de la política monetaria en un entorno de conflicto con Irán. Mientras el petróleo siga disparado y la inflación no dé tregua, las probabilidades de un recorte de tipos se diluyen.
El oro ha demostrado su capacidad de rebote, pero la pregunta que domina el mercado es si esta recuperación tendrá continuidad. La respuesta depende en gran medida de dos factores: el resultado de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán y las señales que emitan los bancos centrales en los próximos días. Hasta entonces, el metal precioso navega entre la presión de los tipos y el refugio de la incertidumbre global.
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