El discurso de Trump sobre Irán fractura los mercados de materias primas
03.04.2026 - 10:16:43 | boerse-global.de
La reacción de los mercados de commodities a la última escalada bélica ha sido profundamente divisiva. El jueves 2 de abril, el discurso en horario estelar del presidente Trump sobre la crisis con Irán actuó como un imán polarizante: atrayendo al alza al petróleo con fuerza histórica y repeliendo a los metales preciosos hacia pérdidas severas. Un solo evento geopolítico ha delineado con crudeza a ganadores y perdedores en tiempo real.
En el centro de esta fractura se encuentra la dinámica inflacionaria. La explosión en los precios del crudo aviva las expectativas de precios al alza, fortalece al dólar estadounidense y erosiona rápidamente las esperanzas de recortes de tipos por parte de la Reserva Federal. Este es un cóctel tóxico para activos como el oro y la plata, pero actúa como combustible puro para los energéticos fósiles.
El petróleo marca registros históricos
El crudo fue el gran protagonista alcista. El benchmark estadounidense, WTI, protagonizó la movida más espectacular: un salto de más del once por ciento, hasta los 111,54 dólares por barril, con un máximo intradía en 113,97 dólares. Se trata del mayor avance absoluto desde 2020. En un momento de la sesión, incluso cotizó con una prima de casi tres dólares sobre el Brent, la más alta en un año.
El detonante inmediato fue el impacto de un misil iraní contra un petrolero arrendado por QatarEnergy en aguas de Qatar, elevando los riesgos para el tráfico marítimo en la región a un nuevo nivel.
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Por su parte, el Brent Crude, la referencia internacional, ganó casi un ocho por ciento, alcanzando los 109,03 dólares. Este movimiento se enmarca en un mes de marzo históricamente alcista, donde el Brent cerró con una ganancia mensual de aproximadamente el 55 por ciento, en 112,78 dólares. Es el avance mensual más fuerte desde la creación del contrato en 1988, superando el récord previo del 46 por ciento de septiembre de 1990, durante la primera Guerra del Golfo.
La perspectiva de oferta es extremadamente ajustada. Según TD Securities, a finales de mes podrían haberse perdido cerca de mil millones de barriles, combinando crudo y productos refinados. Cada mes adicional de conflicto supondría una pérdida de otros 450 millones de barriles. El director de la Agencia Internacional de la Energía (IEA) advirtió que abril podría ser "mucho peor que marzo", calificando la crisis actual como la peor de la historia.
Los analistas proyectan escenarios divergentes:
- Goldman Sachs: Brent promedio de 110 dólares en abril, manteniéndose la prima de riesgo.
- EIA: Brent por encima de 95 dólares hasta el segundo trimestre, cayendo a 70–80 dólares a fin de año si se normaliza la oferta.
- Citi: Escenario base en 95 dólares, escenario alcista en 130 dólares para la segunda mitad del año.
Metales preciosos bajo la tormenta perfecta
Frente al rally del crudo, el oro y la plata se desplomaron. La onza de plata cayó casi un seis por ciento, hasta 70,60 dólares, borrando en una sola sesión los avances de los cuatro días hábiles anteriores. Su sensibilidad al entorno de tipos de interés es clave: como activo que no genera rendimiento, pierde atractivo cuando las expectativas de recortes se desvanecen y el dólar se fortalece, precisamente la dinámica actual.
Los mercados han eliminado por completo los recortes de tipos para 2026 en Estados Unidos, un cambio drástico respecto a las previsiones previas al conflicto, que anticipaban dos bajadas. A pesar de la fuerte corrección, los observadores consideran que los mínimos de corrección en 61 dólares son un soporte sólido. En el año, la plata aún mantiene una ganancia de aproximadamente un 124 por ciento.
El oro, por su parte, perdió más de un cuatro por ciento, cayendo desde niveles cercanos a 4.800 dólares hasta 4.586 dólares por onza. Este comportamiento contradice su rol tradicional de refugio, explicado por un patrón recurrente: los inversores liquidan posiciones en oro para cubrir pérdidas en otras clases de activos, mientras la perspectiva de tipos más altos por más tiempo y un dólar fuerte ejercen presión.
Técnicamente, el panorama de largo plazo para el oro se mantiene constructivo. La defensa de la zona de soporte entre 4.000 y 4.200 dólares (donde también se sitúa la media móvil de 200 días) mantendría intacta la tendencia alcista principal. Factores estructurales lo apoyan:
- Las compras de los bancos centrales se mantienen elevadas.
- El consenso de analistas proyecta el oro hacia 5.700 dólares en 2026, con objetivos entre 7.641 y 11.871 dólares para 2030–2035.
- El máximo histórico en 5.598 dólares señala el potencial del mercado alcista.
El uranio: un activo estratégico más allá del precio
Mientras el petróleo y los metales oscilaban violentamente, el uranio captó la atención por una razón completamente distinta: la geopolítica. En su discurso, Trump mencionó la posibilidad de desplegar 10.000 soldados para asegurar casi 1.000 libras de uranio altamente enriquecido de las instalaciones nucleares iraníes. Irán almacena más de 400 kilogramos de uranio con un enriquecimiento del 60 por ciento en túneles subterráneos en Isfahán y Natán.
Este giro estratégico contrasta con la dinámica reciente del precio spot, que cayó desde 101,50 dólares por libra en enero hasta unos 85,90 dólares a mediados de marzo, debido a un aumento inesperado de la oferta desde Uzbekistán. No obstante, el mercado estructural es claramente alcista, con nuevas ofertas a largo plazo en la banda de 86 a 90 dólares por libra.
La demanda recibe un impulso multifactorial: el cierre de rutas marítimas en el Golfo Pérsico y la producción restringida de petróleo y gas centran el debate político en la energía nuclear. En la reciente Cumbre de Energía Nuclear en Francia, los gobiernos reafirmaron el objetivo de triplicar la capacidad nuclear global para 2050.
Un punto de inflexión a la vista
La dinámica del 2 de abril puede resumirse en una fórmula clara: el petróleo (WTI/Brent) gana por la prima de guerra y los cuellos de botella en la oferta; el oro y la plata pierden por la fortaleza del dólar y la desaparición de las esperanzas de recortes de tipos; y el uranio juega un papel especial como commodity estratégico.
La próxima fecha clave es el 6 de abril, cuando expira el ultimátum de Trump a Irán para reabrir el Estrecho de Ormuz. La naturaleza binaria de este evento lo convierte en el principal factor de riesgo para el posicionamiento en materias primas.
La mayoría de los analistas, incluido JPMorgan con un objetivo para el Brent por debajo de 80 dólares para el tercer trimestre, prevén precios a la baja en la segunda mitad del año si la crisis en Ormuz se desescala. Este mismo escenario podría beneficiar al oro y la plata, al calmar las expectativas inflacionarias y abrir la puerta nuevamente a los recortes de tipos. Mientras, el uranio sigue su propio camino, desacoplado de la volatilidad diaria, con una narrativa de demanda a largo plazo y una relevancia geopolítica que trasciende el conflicto actual.
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