Meta apuesta por la energía nuclear para impulsar su ambiciosa estrategia de IA
10.01.2026 - 10:02:04La carrera por la inteligencia artificial exige recursos a una escala sin precedentes, y Meta está tomando medidas decisivas para asegurar su futuro energético. En un movimiento estratégico, la compañía ha firmado una serie de acuerdos con actores clave del sector nuclear, al tiempo que navega por un nuevo escrutinio regulatorio en China relacionado con una adquisición reciente.
El núcleo de la estrategia de Meta reside en garantizar el suministro eléctrico para sus centros de datos de IA, denominados "Prometheus". La empresa ha establecido alianzas con Oklo, TerraPower y Vistra, con el objetivo de incorporar capacidad nuclear adicional a la red eléctrica hacia finales de esta década.
Un proyecto destacado es el desarrollo de un campus nuclear de 1,2 GW en Ohio, en colaboración con Oklo. Se prevé que la construcción comience en 2026, con el inicio de operaciones fijado para 2030. Complementariamente, Meta ha suscrito un contrato de compra de energía (PPA) a 20 años con Vistra para recibir suministro de plantas nucleares existentes. La cooperación con TerraPower, por su parte, se centra en el desarrollo de reactores de sodio.
Los analistas ven estos acuerdos como un paso crucial. Barton Crockett, de Rosenblatt, señala que estas alianzas sitúan a Meta "a la vanguardia de los hyperscalers en la adopción de energía nuclear", mitigando significativamente el riesgo para la alimentación eléctrica a largo plazo de sus clústeres de IA.
Este impulso responde a la intensa competencia por recursos energéticos dentro del grupo de las "Magnificent Seven". A medida que los modelos de IA crecen, la disponibilidad de electricidad se convierte en un cuello de botella. Al asegurar 6,6 GW de capacidad de carga base baja en carbono, Meta busca blindarse ante posibles restricciones de la red a partir de 2026 y ganar una ventaja competitiva.
La sombra regulatoria de Pekín sobre la adquisición de Manus
Paralelamente, Meta enfrenta una nueva incertidumbre regulatoria en Asia. Las autoridades chinas han iniciado una revisión de seguridad sobre la adquisición de Manus AI, valorada en aproximadamente 2.000 millones de dólares.
Es importante aclarar que esta Manus AI no es la empresa neerlandesa de háptica del mismo nombre, sino un desarrollador con sede en Singapur especializado en "agentes de IA generalistas". Su tecnología permite crear agentes de software autónomos capaces de realizar tareas complejas, representando un componente clave para la llamada "economía de agentes", un paso más allá de los chatbots tradicionales.
El foco de la investigación china está en las normas de control de exportaciones. Se examina específicamente cómo se transfirieron tecnología clave y personal cualificado desde las antiguas operaciones de Manus en Pekín hacia Singapur. Este escrutinio abre la puerta a posibles condiciones restrictivas o incluso a una retirada parcial forzosa.
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La situación es delicada para Meta, ya que la tecnología de Manus se considera fundamental para su expansión en la economía de agentes. Su integración en servicios como WhatsApp, Messenger y otras aplicaciones de la "Familia de Apps" se visualiza como un motor importante para la futura monetización. Cualquier restricción impuesta por China podría complicar o retrasar este plan.
La reacción del análisis financiero
A pesar de la incertidumbre regulatoria, el tono predominante en Wall Street sigue siendo positivo, sustentado en la fortaleza que los acuerdos nucleares aportan a los cimientos de las inversiones en IA.
Los puntos de vista clave son los siguientes:
- Rosenblatt Securities mantiene su recomendación de Compra con un precio objetivo de 1.117 dólares, uno de los más altos del mercado. Argumentan que los contratos de energía nuclear son un paso decisivo para respaldar las inversiones de capital (Capex) previstas, que superarían los 100.000 millones de dólares en 2026.
- Cantor Fitzgerald establece su objetivo en 750 dólares, subrayando que los acuerdos energéticos consolidan el pipeline de ingresos por IA a largo plazo.
- Guggenheim se mantiene en 800 dólares, pero advierte explícitamente que las fricciones regulatorias en China son un factor que requiere una monitorización estrecha.
La valoración de mercado ya refleja estas altas expectativas: Meta cotiza con un ratio precio-beneficio (P/E) de aproximadamente 28,8. Esto indica una prima por crecimiento, pero también cierta nerviosidad ante la enorme inmovilización de capital que exige la expansión en IA.
Panorama bursátil y contexto técnico
La reacción del mercado a este paquete de noticias ha sido sólida, pero no excesivamente caliente. La acción cerró el viernes a 653,06 dólares, lo que la sitúa aproximadamente un 7,8 % por debajo de su máximo anual de 708 dólares. No obstante, la cotización se mantiene por encima de sus medias móviles clave y ha registrado una apreciación del 17,5 % en los últimos 30 días, mostrando un renovado impulso alcista.
Desde una perspectiva técnica, la acción se acerca a una zona de resistencia, mientras que el RSI, en 47,1, no señala condiciones de sobrecompra. Sin embargo, la volatilidad a 30 días, anualizada por encima del 55 %, revela la sensibilidad actual del mercado a cualquier titular relacionado con la IA o la regulación.
Perspectivas: dos hitos críticos en el horizonte
Las próximas semanas estarán marcadas por dos factores. En primer lugar, la publicación de los resultados del cuarto trimestre será crucial para clarificar el alcance de las inversiones planeadas para 2026, especialmente la agresividad con la que Meta dirigirá su Capex hacia la franja de los cientos de miles de millones.
En segundo término, la evolución de la revisión regulatoria de Manus en China demostrará el nivel de resistencia que la estrategia de Meta para los agentes de IA autónomos podría encontrar a escala global.
A corto plazo, una guía de Capex concreta junto con avances en los proyectos nucleares podrían reforzar la narrativa positiva en torno a la IA. Por el contrario, si surgieran restricciones severas o retrasos en la integración de Manus, sería necesaria una reevaluación del potencial de ingresos en el negocio de los agentes, con el consiguiente potencial de una mayor volatilidad en la cotización.
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