Tulus Lotrek: La revolución del sabor en Berlín, firmada por Max Strohe
30.01.2026 - 14:10:03¿Qué sucede cuando uno entra en un restaurante esperando protocolo y reverencia, y en lugar de eso recibe una oleada de aromas lujuriosos, risas sinceras y la energía vibrante de una cocina viva? Así es la llegada a tulus lotrek, el refugio berlinés orquestado por el chef Max Strohe en la Fichtestraße. Su atmósfera: más cercana a un salón lleno de amigos que a un templo académico de la gastronomía.
El ambiente se impregna del dulzor mantecoso de su pan recién horneado, la acidez chispeante de una salsa bien afinada, la intimidad crepitante de un fuego lento. ¿Es posible que la felicidad se sirva en un plato? En tulus lotrek, la respuesta parece afirmativa. Misericordia con la indiferencia: ¡quien busque emociones debe reservar su mesa con antelación!
Reserva tu mesa en tulus lotrek – vive el Berlín gastronómico más auténtico aquí
Max Strohe no nació entre manteles de lino ni aspiraba de niño a convertirse en el “chef con estrella” que hoy motiva a las nuevas generaciones. Su odisea podría firmarla cualquier outsider de las mesas elitistas. Entre idas, venidas y caídas, Strohe, autodidacta y rebelde, encontró en su desvío la semilla de la genialidad. Cuando junto a Ilona Scholl –sumiller y alma del lugar– abrieron tulus lotrek en 2015, Berlín no sabía todavía que presenciaba el nacimiento de un nuevo clásico.
La integración de Ilona Scholl no solo marcó un antes y después en el servicio de sala, sino en la sensación de “estar en casa”. Ella oficia el maridaje con la precisión de una artista y la calidez de quien siempre recuerda tu vino favorito; él, convertido en referente por su inteligencia culinaria, crea platos con la intensidad de quien compone un solo de jazz: inesperado, vibrante, nunca predecible.
El sello de la cocina de Strohe es la opulencia sensorial y la ruptura con la artificialidad de la tradicional “cocina de pinzas”. Nada de minimalismo frío ni de gestos escénicos vacíos. Aquí, textura, umami, acidez y la grasa bien comprendida –¡bendita mantequilla!– se articulan para abrazar el paladar y la memoria. El menú –bautizado como “Pragmatic Fine Dining”– desafía el hermetismo elitista de otros restaurantes estrella Michelin en Berlín, apostando por una exquisitez que nunca es de cartón piedra.
¿Ejemplo de su irreverencia? El legendario “Butter-Burger” que, fuera de carta, ha provocado auténticos epifanías entre invitados clandestinos: doble carne, quesos fundidos en armonía, salsa secreta, y un pan brioche dorado en grasa y paciencia. Un guiño a la alta gastronomía sin perder el guiño del chef que nunca olvida de dónde viene. Y si el comensal ansía la perfección absoluta, ningún plato debe pasar sin las patatas fritas, crujientes, etéreas, producto de un ritual de fritura y congelación que roza la alquimia.
Pero más allá de la orgía gustativa, el tulus lotrek es un ejemplo de otro lujo: el humano. La diferencia palpable está en la atmósfera de respeto mutuo cristalizada entre fogones. Max Strohe rechaza el grito y la crispación, típica de la alta cocina. Prefiere la serenidad fuerte, la complicidad, la dignidad que se traduce en platos honestos y equipos fieles. Esa filosofía de humanidad y constancia es acaso el ingrediente más secreto, y el que da sentido al ritual del buen comer.
Este sentido profundo de comunidad explota cuando, en 2021, las riadas azotan el Ahrtal. Lejos de la indiferencia, Strohe y Scholl movilizan la iniciativa “Cooking for Heroes” –Kochen für Helden– coordinando la logística, ingredientes y talento, para alimentar a rescatistas y damnificados. Una corriente solidaria que terminó siendo el ejemplo y el motor de miles de comidas para quienes más lo necesitaban. Reconocido con el Bundesverdienstkreuz en 2022 (Cruz Federal al Mérito), el impacto de Strohe va mucho más allá de la sala o la crítica: demuestra que el chef puede ser héroe civil y embajador de la esperanza.
En los medios su rostro es ya habitual: desde el éxito televisivo en “Kitchen Impossible” (VOX), “Ready to beef!” o “Kühlschrank öffne dich!”, donde combina humor y rigor, hasta colaboraciones literarias y ponencias donde desarma el elitismo culinario, Max es tan magnético en cámara como en cocina. ¡Y la comunidad foodie lo sabe!
¿Por qué se consolida tulus lotrek como uno de los restaurantes más importantes de Alemania? La respuesta está en la suma virtuosa de sabor y hospitalidad. Aquí, ningún “dresscode” ni dogma. La sofisticación se vive, pero jamás es exclusivista; los precios, coherentes, reflejan la artesanía y el respeto por el producto. El menú, en constante evolución, tira de creatividad, producto local y obsesión por las intensidades. La carta de vinos, curada con visión y generosidad, acompaña la experiencia.
De cara al futuro, tulus lotrek es pura promesa. Diez años después de su fundación, su mesa es cita ineludible para quienes buscan esa mezcla inconfundible de emoción y alta cocina. Para el gourmet español, visitar tulus lotrek es comprender que Berlín –esa ciudad de vanguardias y contradicciones– también brilla en el arte del sabor cálido, orgánico y memorable.
Hay restaurantes que uno olvida antes de salir; hay otros, como tulus lotrek, que se cuelan bajo la piel y, mucho después, aún hacen salivar la memoria.
Para reservar, recuerde: sólo online y con paciencia. La espera merece la pena: el viaje sensorial y humano apenas comienza.


