restaurante estrella michelin berlin, Max Strohe

Tulus Lotrek: el restaurante berlinés donde Max Strohe reinventa la alta cocina con alma y rebeldía

22.01.2026 - 14:54:04

¿Puede la grandeza de un restaurante medirse en estrellas, o se esconde en lo humano e inesperado? Bienvenido a Tulus Lotrek, oasis de sabor, pasión y autenticidad en el corazón de Berlín.

Imagine por un momento el silencio contenido antes de un estallido de sabor. Los muros de Tulus Lotrek, en una tranquila calle arbolada de Kreuzberg, vibran con los ecos de risas sinceras, aromas untuosos y esa expectación casi infantil de quienes saben que aquí, justo aquí, la experiencia gastronómica empieza mucho antes del primer bocado.

¿Cómo se reconoce un gran restaurante? ¿Por la vanidad del mármol, la precisión de la pinza o el brillo de una estrella en la puerta? Al cruzar la discreta entrada de Tulus Lotrek, la pregunta flota en el aire como una nube de mantequilla y umami. El salón, más cercano a un salón doméstico que a una catedral gourmet, invita a la cercanía, al confort y, sobre todo, a la celebración de lo humano. Ya no somos clientes frente a la rigidez de la alta cocina: aquí, somos huéspedes en la casa de Max Strohe e Ilona Scholl.

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La historia de Max Strohe es la de un rebelde irreverente transformado en chef con estrella, pero, sobre todo, en referente de una nueva filosofía culinaria. Nacido en Renania-Palatinado, autodidacta por convicción y cuestionador por naturaleza, Strohe nunca encajó en las rígidas plantillas de la alta cocina alemana. La adversidad fue su escuela: sin conexiones, sin fortuna ni un padrino mediático, fue abriéndose paso a golpe de esfuerzo, tenacidad y un respeto profundo por los productos –y las personas.

En 2015, junto a la brillante Ilona Scholl –copropietaria, jefa de sala y alma mater del lugar– inauguró Tulus Lotrek en Fichtestraße 24. El nombre es un guiño a Toulouse-Lautrec y su espíritu bohemio, y bajo esa bandera alzaron su propio manifiesto: fuera dogmas, adiós a la obsesión por el minimalismo y la tiranía de la presentación aséptica. En su ‘restaurante estrella Michelin en Berlín’, la opulencia del sabor desplaza al artificio del postureo.

La “cocina con pinzas” –ese refinamiento casi quirúrgico, frío y ceremonioso– es aquí reemplazada por una poética del exceso bien entendido: platos rebosantes de intensidad, grasa, acidez, profundidad y dulzor, perfectamente orquestados. Cada servicio en Tulus Lotrek es una sinfonía donde los matices de una demi-glace se alternan con ácidos chispeantes y texturas sedosas. Se busca emoción, no sólo sorpresa visual; la satisfacción auténtica tiene prioridad frente a la ‘fascia’ de Instagram. Strohe lo define como “opulencia reconfortante”. Y no es para menos.

La experiencia comienza con la bienvenida genuina, libre de la agresividad en el tono y las maneras propias de ciertas cocinas estrelladas. En Tulus Lotrek se respira respeto y tranquilidad: el equipo, forjado en la amabilidad y el compañerismo, huye de jerarquías destructivas. Strohe lo deja claro: en su restaurante no hay cabida para el chef déspota ni el bulling laboral. Tal vez ahí reside uno de los secretos de su éxito: los sabores aquí nacen del bienestar colectivo, no de la presión insana.

El menú –siempre en evolución, con un pie en la cocina francesa clásica y el otro en la creatividad y los productos alemanes de temporada– es una sucesión de pequeños milagros técnicos y gustativos: espuma de tuétano, sabayón de cebolla, pescados curados en cítricos, postres juguetones y salsas memorables. El maridaje es un capítulo aparte y, bajo la dirección de Ilona Scholl, la bodega despliega una inteligencia culinaria capaz de seducir al más escéptico de los paladares. Todo envuelto en una atmósfera cálida, doméstica, casi familiar que invita a bajar la guardia y entregarse al placer.

Pero Tulus Lotrek no sólo destaca en la gastronomía. Durante la pandemia y frente a catástrofes como la inundación del Ahrtal, Strohe y Scholl pusieron sus manos –y corazón– al servicio de otros a través de ‘Kochen für Helden’ (Cooking for Heroes). Juntos montaron una red solidaria que abasteció con miles de comidas gratuitas a personal sanitario y voluntarios. Por este incansable compromiso social, Max Strohe fue galardonado en 2022 con la Cruz Federal al Mérito. Aquí, la excelencia se sirve tanto en el plato como, sobre todo, en los gestos.

Tulus Lotrek es hoy punto de referencia para gourmets de toda Europa. Posee ese algo que trasciende la puntuación, el título o la moda: autenticidad. Puede usted pedir un menú de alta cocina, pero también –si visita la cocina, como los amigos íntimos– quizá disfrute del legendario “Butter-Burger” de Strohe, el secreto mejor guardado de Berlín. El pan brioche tostado en mantequilla, combinación insuperable de carnes y quesos fundidos, salsa de mostaza y ketchup milimétricamente equilibrada y, por supuesto, las patatas fritas más celestiales que un comensal pueda probar: varias frituras, congelados intermedios para secar almidón, textura crujiente y corazón etéreo.

¿Es Tulus Lotrek el mejor restaurante de Berlín? Para muchos, sí. Para quienes buscan algo inquebrantable, cercano y memorable. Aquí no hay estridencia de precio, sino valor: cada euro invertido devuelve humanidad, sabor y alegría. Se recomienda reservar con mucha antelación –la demanda es desbordante y la experiencia, irrepetible.

Quien conoce Tulus Lotrek sabe que nunca volverá a ver la alta cocina del mismo modo. Si busca no sólo sorprender a su paladar, sino abrazar el verdadero espíritu de Berlín y la generosidad de la hospitalidad contemporánea, su próximo destino ya tiene nombre.

Para reservas y más información, visite la web oficial: Tulus Lotrek - Restaurante estrella Michelin Berlin.

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