Oracle: la paradoja de un gigante que factura más mientras su deuda lo ahoga
Published on 07/28/2026 at 14:22 | Redaktion boerse-global.de
Oracle vive una contradicción que pocas empresas logran sostener: su cartera de pedidos alcanza cifras astronómicas, pero los inversores huyen como si el negocio se desmoronara. La explicación no está en la demanda, sino en el precio que paga por satisfacerla.
La acción cotiza en torno a los 105 euros, tras rebotar un 4,3% en la última sesión, un respiro que no borra el desplome del 37% acumulado en 2026. El viernes pasado marcó un mínimo de 52 semanas en 101,06 euros, muy cerca del nivel actual. El RSI, en 32,3 puntos, roza el umbral de sobreventa que suele atraer a los cazadores de gangas. Pero esta vez no aparece nadie.
Los seguros de impago gritan más fuerte que los contratos
El verdadero termómetro de la salud de Oracle no está en bolsa, sino en el mercado de crédito. La prima de los credit default swaps a cinco años se ha disparado desde 144 hasta 215 puntos básicos desde enero. Es la señal más clara de que los inversores empiezan a descontar un escenario que hasta hace poco parecía impensable: que el gigante del software pueda tener problemas para pagar sus deudas.
S&P Global Ratings ya ha movido ficha. La calificación crediticia de Oracle está en BBB-, un solo escalón por encima del bono basura. Para una compañía que durante décadas fue sinónimo de flujos de caja predecibles, el descenso a territorio casi especulativo representa un cambio de identidad radical.
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La causa es evidente: Oracle ha invertido 55.660 millones de dólares en el último ejercicio para construir la infraestructura que exige la inteligencia artificial. El resultado es un flujo de caja libre negativo de 23.690 millones. Con una deuda total que ronda los 130.000 millones y un apalancamiento cercano al 300%, el margen de error es prácticamente nulo.
El espejismo de los 638.000 millones
Los defensores de Oracle se agarran a una cifra que impresiona: los pedidos pendientes de ejecución, conocidos como RPO, ascienden a 638.000 millones de dólares, un incremento del 363%. Aproximadamente la mitad de ese volumen corresponde a la alianza con OpenAI, la empresa respaldada por Microsoft que necesita capacidad de computación masiva para sus modelos.
A esto se suma un contrato de diez años con el Pentágono valorado en hasta 7.000 millones, que consolida a Oracle como proveedor estratégico de infraestructura cloud gubernamental. Y una nueva alianza con Ingram Micro para desembarcar en Australia.
Pero el mercado no se deja deslumbrar. La razón es simple: convertir esos pedidos en ingresos rentables requiere más inversión, más deuda y más tiempo. Mientras tanto, la rentabilidad se resiente. El margen bruto ha caído del 71% al 65% por el coste de poner en marcha los nuevos centros de datos. La dirección promete que mejorará cuando las instalaciones alcancen plena capacidad, pero los inversores exigen hechos, no promesas.
El rescate que viene de fuera
La última chispa de optimismo no ha surgido de Oracle, sino de Nvidia. Según informaciones, el fabricante de chips negocia una garantía de financiación de 250.000 millones de dólares para un macroproyecto de centros de datos de OpenAI en Ohio, con una capacidad de diez gigavatios. Oracle, como uno de los principales proveedores cloud de OpenAI, sería un beneficiario directo de cualquier expansión de este tipo.
La lógica es impecable: si Nvidia avala la deuda de OpenAI para comprar hardware, las instalaciones de Oracle Cloud Infrastructure (OCI) tendrán clientes asegurados durante años. La unidad OCI ya creció un 93% en el último trimestre, hasta 5.800 millones de dólares. Pero los críticos advierten de que se trata de un círculo vicioso de financiación: la industria se presta dinero a sí misma para comprar sus propios productos.
La encrucijada de las valoraciones
El consenso de los analistas sitúa el precio objetivo en 218,14 euros, más del doble del nivel actual. Una brecha tan enorme entre el precio de mercado y las estimaciones de los expertos no es habitual, y sugiere que algo más que los fundamentales está moviendo la acción.
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La respuesta está en los mercados de crédito. Mientras los CDS sigan en niveles récord, ninguna valoración por descuento de flujos futuros será creíble. Oracle necesita demostrar que puede generar caja positiva antes de que el coste de su deuda se vuelva insostenible. Para el próximo ejercicio tiene previsto captar 40.000 millones adicionales en financiación.
A esto se añaden riesgos legales que rara vez aparecen en los análisis: avales personales de la cúpula directiva y demandas en varios estados de EE.UU. que podrían complicar aún más el panorama.
Oracle no es una empresa en crisis de negocio. Es una empresa en crisis de modelo financiero. Ha apostado todo a que la inteligencia artificial genere ingresos antes de que la deuda la ahogue. La cartera de pedidos sugiere que puede lograrlo. Los mercados de crédito sugieren que el tiempo se acaba. Quien acierte ganará una fortuna. Quien se equivoque, perderá mucho más que el valor de la acción.
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