Macquarie ve en el desplome de BYD una oportunidad de compra mientras las exportaciones marcan récords
Veröffentlicht: 07.07.2026 um 22:03 Uhr, Redaktion boerse-global.de
Las cifras de ventas internacionales de BYD alcanzan cotas nunca vistas, pero en bolsa la historia es bien distinta. La cotización del gigante chino del vehículo eléctrico acumula un descenso cercano al 15% en lo que va de 2026, lastrada por la guerra de precios en el mercado doméstico y la incertidumbre geopolítica. Sin embargo, el banco de inversión australiano Macquarie acaba de lanzar una señal que contradice el pesimismo reinante: ve en la corrección una ventana de entrada para inversores con horizonte de largo plazo.
La firma ha rebajado su precio objetivo a doce meses un 4%, hasta los 113 dólares de Hong Kong, pero mantiene la recomendación de outperform. Esta aparente contradicción esconde un mensaje claro: los riesgos ya conocidos —competencia feroz, caída de la demanda interna, tensiones comerciales— están descontados en el precio. A los niveles actuales, BYD cotiza a 15 veces los beneficios esperados, el múltiplo más bajo de la última década.
El éxodo exportador toma el relevo
El segundo trimestre de 2026 confirma el giro estratégico. BYD entregó 557.090 vehículos eléctricos en todo el mundo, una cifra que deja atrás a Tesla y que refuerza su liderazgo global. Pero lo relevante no es solo el volumen, sino su procedencia: en junio, el 43% de las entregas ya provino de los mercados internacionales. En el conjunto del primer semestre, la proporción alcanzó el 44%, frente al 23% de todo 2025.
Para sostener esta expansión, la dirección está tomando decisiones drásticas. El modelo Sealion 7 desaparece del mercado chino; toda su producción se destinará al exterior. Europa es el objetivo prioritario, y dentro de ella, el segmento premium. La submarca Denza presentará el 9 de julio el deportivo Denza Z en Reino Unido, un movimiento que busca arañar cuota en el escalón más rentable del automóvil.
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La apuesta local para sortear aranceles
La producción en destino se ha convertido en una necesidad imperiosa. BYD ya tiene en marcha su futura planta en Hungría, cuyo arranque está previsto para el cuarto trimestre de 2026. Pero la compañía quiere más: busca un segundo emplazamiento europeo, con Francia y España en la lista de candidatos, y estudia adquirir una fábrica ya existente. El objetivo es cumplir con las exigencias de valor añadido local que impone Bruselas y evitar el impacto de los aranceles a las importaciones chinas.
La estrategia va más allá de Europa. El grupo está levantando plantas en Tailandia, Brasil, Indonesia y, por supuesto, Hungría. Macquarie interpreta este despliegue como una jugada calculada para eludir barreras comerciales y, al mismo tiempo, aprovechar las economías de escala que ofrece la integración vertical del grupo. La caída reciente de los costes de las materias primas contribuye además a apuntalar los márgenes.
Alemania, termómetro de la ofensiva comercial
El mercado alemán sirve como banco de pruebas del éxito exportador. En junio, BYD vendió 6.265 vehículos en el mayor mercado automovilístico europeo, un nuevo récord mensual. En el primer semestre, las matriculaciones alcanzaron las 26.264 unidades, lo que convirtió a la marca china en una de las que más crecieron en Alemania, impulsada por la fuerte demanda de eléctricos.
A escala global, BYD comercializó en junio 403.472 vehículos de nueva energía, un 5,5% más que en el mismo mes de 2025. Es el segundo mes consecutivo de crecimiento tras ocho meses de números rojos. Las ventas al exterior alcanzaron las 175.349 unidades, un 94,7% más interanual, nuevo récord absoluto.
El mercado sigue sin dar tregua
Pese a la solidez operativa, la acción no logra remontar. El 30 de junio marcó un mínimo del año en 8,03 euros, desde donde ha rebotado cerca de un 16%, hasta los 9,32 euros actuales, un 0,53% menos que en la sesión anterior. El título cotiza todavía un 37% por debajo del máximo de 52 semanas, alcanzado en julio de 2025 en los 14,80 euros.
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Los indicadores técnicos dibujan un panorama incierto. La media móvil de 50 sesiones (9,88 euros) y la de 200 sesiones (10,74 euros) quedan por encima del precio actual, lo que confirma la persistencia de la tendencia bajista. El RSI, en 51,5, refleja un mercado indeciso. La volatilidad anualizada a 30 días supera el 40%, lo que anticipa movimientos bruscos en ambos sentidos.
El pulso decisivo: exportaciones frente a mercado interno
La gran incógnita para los próximos meses es si el vigor internacional compensará con rapidez la erosión en China. La cuota de mercado de BYD en el país asiático cayó del 37% en febrero de 2025 al 18% en enero de 2026. Macquarie estima que podría estabilizarse en torno al 25% para el conjunto del año, apoyada en los nuevos modelos y en la tecnología de baterías Blade 2.0, además de una cartera de pedidos sólida.
La tesis del banco australiano se sostiene sobre esa balanza. Si las exportaciones continúan al ritmo actual y los márgenes se mantienen gracias al control de costes y a la producción local, el castigo bursátil podría ser excesivo. Los próximos hitos —las cifras de entregas mensuales y los resultados trimestrales— dirán si la apuesta de Macquarie es acertada o si la presión sobre la cotización tiene aún recorrido.
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