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Intel: El optimismo se desvanece tras unas previsiones decepcionantes

24.01.2026 - 04:28:04

Los resultados del cuarto trimestre de 2025 de Intel superaron las estimaciones de los analistas. Sin embargo, este logro fue completamente opacado por una guía futura que ha provocado una de las mayores caídas en la cotización de la acción desde 2024. La preocupación del mercado se centra ahora en la capacidad operativa de la compañía para satisfacer la demanda de chips para inteligencia artificial, en medio de problemas de producción y suministro.

El castigo en Wall Street no se hizo esperar. Tras la publicación de los resultados, las acciones de Intel se desplomaron un 15,48%, cerrando la sesión del viernes a 45,88 dólares. Esta brusca corrección sitúa al valor cerca de su distancia al máximo anual de 54,29 dólares y refleja una profunda decepción. El movimiento fue tan abrupto que desencadenó una interrupción por volatilidad y forzó el rebalanceo intradía de varios ETF apalancados.

Este retroceso interrumpe una rally espectacular. En los últimos doce meses, el papel se había revalorizado más de un 120%. Incluso después de la fuerte caída, el acumulado desde principios de año se mantiene positivo, en un 16,52%. El repunte de casi un 27% registrado en los últimos 30 días muestra hasta qué punto el mercado había descontado un escenario de recuperación más sólido.

El dilema: buena demanda, pero poca capacidad

El informe trimestral en sí contenía datos positivos. Intel reportó unos ingresos de 13.670 millones de dólares, solo un 4% inferiores al año anterior y por encima del consenso, que esperaba 13.370 millones. El beneficio ajustado por acción fue de 0,15 dólares, duplicando con creces las expectativas, situadas entre 0,07 y 0,08 dólares.

El problema radica en el futuro. La previsión para el primer trimestre de 2026 es la que ha sembrado el pánico. La compañía anticipa unos ingresos de entre 11.700 y 12.700 millones de dólares, quedando por debajo de la expectativa media de los analistas (unos 12.500 millones) en el extremo inferior. La señal es aún más alarmante en cuanto a beneficios: el equipo directivo espera un resultado ajustado por acción cercano a cero para ese periodo.

Los cuellos de botella operativos lastran el crecimiento

Un análisis de los segmentos de negocio revela la naturaleza del problema. Por un lado, el área de Centro de Datos e IA creció, alcanzando unos ingresos de 4.740 millones de dólares, impulsada por la fuerte demanda de soluciones de servidor e inteligencia artificial. Los directivos admitieron haber "subestimado gravemente" la fortaleza de esta demanda.

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Por otro lado, el negocio tradicional de PC, a través del grupo Client Computing, generó 8.190 millones en ingresos. La verdadera dificultad, sin embargo, es de capacidad productiva. Intel reconoce enfrentarse a importantes obstáculos:

  • Problemas de rendimiento (Yield Issues) en sus nuevos nodos de fabricación.
  • Escasez en procesos avanzados de empaquetado (Advanced Packaging) y en chips de memoria.
  • Aunque sus fábricas operan a plena capacidad, no pueden convertir toda la demanda en ventas.

El director financiero, David Zinsner, y el CEO, Lip-Bu Tan, fueron claros: el límite no es la demanda, sino la capacidad y los rendimientos de producción. Esta incapacidad para entregar supone una pérdida de ingresos potenciales y un riesgo de ceder cuota de mercado a competidores como AMD, que podrían estar en mejor posición para suministrar.

Un sector bifurcado y un camino largo por delante

El caso de Intel ejemplifica la división en el sector de los semiconductores: la demanda de hardware para IA es extraordinaria, pero las cadenas de suministro están bajo una presión extrema. La compañía sufre una doble presión: la tensión en el suministro global y sus propias dificultades internas para escalar nuevas tecnologías de fabricación.

Los analistas recuerdan que los ingresos significativos derivados de su avanzada tecnología 14A no se esperan hasta finales de 2028, lo que convierte el tan citado turnaround en un proceso que se extenderá durante varios años.

La comunidad analística muestra reacciones divergentes:

  • JPMorgan: Mantiene su recomendación Underweight (Infraponderar), aunque eleva el precio objetivo de 30 a 35 dólares, citando la incertidumbre sobre el ejercicio 2026.
  • Benchmark: Reafirma su opinión Buy (Comprar) y sube el objetivo a 57 dólares, interpretando los problemas de suministro como temporales.
  • Morgan Stanley: Mantiene su calificación Equal Weight (Peso Neutro) y un precio objetivo de 41 dólares.

Desde una perspectiva técnica, la corrección era probable. Antes de la publicación, el índice de fuerza relativa (RSI) se encontraba en 76,74 puntos, claramente en territorio de sobrecompra. Tras la caída, el RSI ha retrocedido a 61,8, un nivel más neutral, pero la acción sigue cotizando aproximadamente un 20% por encima de su media de 50 días y casi un 70% por encima de la media de 200 días.

El foco en los próximos meses estará puesto exclusivamente en la ejecución operativa. Intel debe demostrar que puede estabilizar los problemas de rendimiento y los cuellos de botella en el suministro durante el primer semestre de 2026. Si logra aumentar de forma tangible la capacidad en sus nuevos nodos y en el empaquetado avanzado, la actual caída podría quedar como una corrección intermedia dentro de una recuperación a más largo plazo. Si los progresos se estancan, el mercado seguirá recortando sus expectativas sobre la velocidad y el alcance de la transformación de la compañía.

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