IBM: el espejismo del software que no logra tapar la hemorragia del mainframe
Published on 07/23/2026 at 13:21 | Redaktion boerse-global.de
El gigante azul atraviesa una de sus crisis más profundas. IBM presentó sus resultados del segundo trimestre de 2026 y, aunque el mercado ya anticipaba turbulencias tras la advertencia de beneficios del 14 de julio, las cifras confirmaron el peor de los escenarios. La compañía ingresó 17.200 millones de dólares, apenas un 1% más que el año anterior, muy por debajo de los 17.900 millones que esperaban los analistas. El beneficio neto se situó en 2.200 millones de dólares, con un beneficio operativo por acción de 2,93 dólares que también falló el consenso de 3,01 dólares.
El principal lastre tiene nombre propio: IBM Z. La división de mainframes se desplomó un 42% respecto al trimestre anterior, un batacazo que el consejero delegado, Arvind Krishna, atribuyó al encarecimiento del hardware para centros de datos preparados para inteligencia artificial. Según explicó a TechCrunch, los costes de ese equipamiento han subido entre un 15% y un 30%, lo que ha llevado a los clientes a posponer sus compras. El director financiero, James Kavanaugh, añadió un dato inquietante: cada dólar invertido en hardware mainframe genera, de media, tres dólares en ingresos de software. Si las adquisiciones de equipos no se recuperan, el efecto dominó acabará contagiando también a la división de programas informáticos.
Pese a todo, Krishna se mostró cauto pero optimista. Aseguró que no hay evidencias de que los clientes estén abandonando el mainframe de forma definitiva y calificó la situación como un "desplazamiento, no una destrucción" de la demanda. La pregunta que sobrevuela el mercado es si esos pedidos aplazados acabarán materializándose o si la transición hacia la nube y la IA está erosionando de forma irreversible el negocio tradicional de IBM.
La paradoja de la previsión al alza
Lo más llamativo de la presentación de resultados fue la decisión de IBM de elevar su previsión de crecimiento para el conjunto del año. La compañía espera ahora un avance del 4% al 5% en términos ajustados por divisas, frente al "más del 5%" que había prometido anteriormente. Una rebaja que, en realidad, esconde una contradicción: el mercado castigó con dureza la noticia, pero el management quiso transmitir confianza en la demanda de inteligencia artificial y en la integración de HashiCorp.
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El software, que ya representa aproximadamente el 45% de los ingresos totales, creció un 5% hasta los 7.800 millones de dólares. Un ritmo respetable, pero que se queda lejos de las expectativas iniciales de superar el 10%. La división de consultoría, por su parte, se estancó en 5.300 millones, mientras que la infraestructura cedió un 7% hasta los 3.800 millones. El único rayo de luz lo aporta el flujo de caja libre, que IBM prevé incrementar en unos 1.000 millones de dólares en el conjunto del ejercicio gracias a una aceleración de los recortes de costes. La dividendo se mantiene intacto en 1,69 dólares por acción.
La reacción del mercado fue implacable. El 14 de julio, tras la advertencia de beneficios, la acción se desplomó un 25%, el mayor desplome diario de su historia. Los analistas reaccionaron con rebajas de precios objetivo: Barclays lo situó en 288 dólares, Citigroup en 255 y JPMorgan en 250. Baird inició la cobertura con una recomendación neutral y un objetivo de 230 dólares.
El suelo de 178,52 euros como última trinchera
Al cierre del miércoles, la acción cotizaba a 179,98 euros, apenas un 0,82% por encima del mínimo de 52 semanas de 178,52 euros marcado a mediados de julio. En la semana, el retroceso acumulado alcanza el 6,06%. El índice de fuerza relativa (RSI) de 14 días se sitúa en 29,8 puntos, en territorio de sobreventa, lo que sugiere que la presión vendedora podría estar agotándose. Sin embargo, la distancia respecto a la media móvil de 50 días, de aproximadamente un 21%, refleja la magnitud del castigo.
El consenso de analistas fija un precio objetivo medio de 239,87 euros, lo que implicaría un potencial de revalorización del 33,3% desde los niveles actuales. Los alcistas argumentan que el mercado está sobreactuando ante la debilidad del mainframe e ignorando el crecimiento recurrente del software, cuyos ingresos recurrentes representan ya el 80% de la facturación de esa división. Para ellos, la acción podría estar formando un suelo técnico en la zona de los 178,52 euros, y una recuperación tendría como primer objetivo la media de 50 días, en 228,76 euros.
Los osos, por el contrario, señalan la elevada volatilidad —la volatilidad anualizada a 30 días alcanza el 83,89%— como reflejo de una incertidumbre profunda. El flujo de caja libre del segundo trimestre fue de 2.500 millones de dólares, 300 millones menos que un año antes. Además, el estancamiento de la consultoría podría indicar que las empresas están redirigiendo sus presupuestos hacia hardware y almacenamiento de otros proveedores, en detrimento de los proyectos de transformación digital que alimentan los servicios de IBM. Si esta tendencia persiste, la rentabilidad a doce meses, actualmente en negativo con un -24,85%, podría empeorar aún más.
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El próximo examen: dividendo y resultados de octubre
El calendario ofrece dos hitos clave. El primero es el pago del dividendo trimestral de 1,69 dólares por acción, que se abonará el 10 de septiembre de 2026 a los accionistas registrados al 10 de agosto. El segundo, y más relevante, serán los resultados del tercer trimestre, previstos para octubre. Allí se verá si la integración de HashiCorp y el desarrollo del portafolio de "IA agéntica" logran, por fin, compensar los vaivenes del negocio de infraestructura.
Krishna mantiene el rumbo: IBM invertirá más de 10.000 millones de dólares en cinco años en computación cuántica, con el objetivo de tener un ordenador cuántico tolerante a fallos operativo en 2029. Una apuesta a largo plazo que, de momento, no logra disipar las dudas inmediatas de los inversores. La gran incógnita sigue siendo si los clientes que aplazaron sus compras de mainframe volverán a la carga o si, por el contrario, el ciclo de renovación del z17 llegará demasiado tarde para evitar que el daño se consolide.
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