El oro se agarra a los 4.055 dólares mientras la Fed y el petróleo juegan al pulso
Published on 07/25/2026 at 17:11 | Redaktion boerse-global.de
El mercado del oro cierra la semana con un suspiro de alivio, pero la calma tiene fecha de caducidad. El metal precioso se estabilizó el viernes en los 4.055,70 dólares por onza, una tregua después del correctivo sufrido en jornadas anteriores. Sin embargo, el verdadero examen llega esta semana que empieza, con la Reserva Federal como juez y el petróleo como testigo incómodo.
La paradoja que domina el escenario es tan llamativa como inquietante: las tensiones geopolíticas en Oriente Próximo deberían, en teoría, impulsar la demanda de refugio. Pero el crudo se ha cruzado en el camino. El barril de Brent superó por primera vez desde mayo los 100 dólares, después de que Donald Trump advirtiera de una escalada militar contra Irán y amenazara con responsabilizar a Teherán de futuros ataques hutíes en el mar Rojo.
El encarecimiento de la energía alimenta los temores inflacionistas, y eso juega en contra del oro. Cuanto más caro es el petróleo, más probable parece que la Fed mantenga los tipos altos durante más tiempo. Y un entorno de tipos elevados resta atractivo a un activo que no ofrece rentabilidad por sí mismo. Los mercados ya descuentan un 34% de probabilidades de una subida de tipos la semana que viene, y para septiembre esa cifra se dispara al 81%.
La Fed, bajo el foco
El plato fuerte de la semana será la reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), que arranca el martes 28 de julio y concluye el miércoles 29. Nadie espera un movimiento en los tipos, que permanecen en el 3,50%-3,75% desde junio, cuando la Fed los dejó intactos por cuarta vez consecutiva. Pero lo que realmente importa no es la decisión, sino lo que diga después Kevin Warsh, el presidente de la Fed.
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Su comparecencia ante los medios, media hora después del anuncio, será la clave. La última vez que habló, las proyecciones sorprendieron por su tono restrictivo: la mayoría de los miembros del comité no prevén más recortes, y algunos incluso han abierto la puerta a nuevas subidas. Ese giro ya ha lastrado al oro en las últimas semanas.
La agenda económica viene cargada. El martes se publica el informe ADP de empleo, el miércoles la decisión de la Fed, el jueves el PIB del segundo trimestre y las peticiones semanales de subsidio por desempleo, y el viernes el Chicago PMI y las expectativas de inflación de la Universidad de Michigan. Un cóctel de datos que puede mover el tablero.
El dólar se fortalece, el oro lo paga
Los analistas coinciden en que el reciente retroceso del oro no responde a una pérdida de valor intrínseco, sino al fortalecimiento del dólar. La nueva retórica de la Casa Blanca y el giro hacia la estabilidad que ha impuesto Warsh en la Fed han apuntalado la divisa estadounidense, y eso se traduce en presión a la baja para el metal precioso.
En el plano técnico, la zona de los 4.000 dólares se ha convertido en un suelo psicológico que el oro ha testeado en varias ocasiones sin perforarlo de forma sostenida. El rango entre 3.900 y 4.100 dólares sigue siendo el campo de batalla. Mientras se mantenga ese soporte, el sesgo de largo plazo sigue siendo constructivo, aunque el corto plazo muestra signos de agotamiento: el metal cotiza un 4,41% por debajo de su media de 50 sesiones.
Dos caras de la misma moneda
La demanda física de oro ofrece una imagen contradictoria. En India, los descuentos se han ampliado hasta máximos de siete semanas, señal de que los precios elevados están frenando las compras. En China, en cambio, el interés ha repuntado de forma notable.
Pero el dato más revelador viene de los bancos centrales. Durante el primer trimestre de 2026, las autoridades monetarias adquirieron netamente 244 toneladas de oro, el ritmo más alto en más de un año y por encima de la media de los últimos cinco ejercicios. El Banco Popular de China encadena ya 19 meses consecutivos de compras.
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En las antípodas se sitúan los inversores occidentales. Los fondos cotizados (ETF) especializados en oro registraron salidas netas en las últimas semanas. El inversor financiero vende; el banco central compra. Una fractura que refleja la dualidad del mercado: los que miran al largo plazo acumulan, los que especulan a corto se retiran.
Las grandes firmas mantienen la fe
Pese a la consolidación, los grandes bancos no han tirado la toalla. J.P. Morgan proyecta el oro en 4.500 dólares para el cuarto trimestre del año. Goldman Sachs eleva el listón hasta los 4.900 dólares para finales de 2026. HSBC, StoneX y otras firmas han ajustado sus previsiones a la baja para finales del próximo año, situándolas en una horquilla de 4.000 a 4.900 dólares, precisamente por la expectativa de que la Fed no recorte tipos en 2026.
De momento, el balance semanal es positivo, con un avance moderado. En el mes, el oro acumula una ganancia del 0,98%, aunque en el año sigue en terreno negativo, con un descenso del 6,40%. La semana que viene decidirá si esa tendencia se corrige o se consolida. Todo dependerá de cómo jueguen sus manos la Fed, el petróleo y la geopolítica.
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