BYD: la ambición de reinar en la automoción choca con el veto del Pentágono y los retrasos en Europa
14.06.2026 - 06:15:00 | boerse-global.de
El consejero delegado de BYD, Wang Chuanfu, fijó el pasado 10 de junio un objetivo claro: convertir a la compañía en el mayor fabricante de automóviles del mundo en un plazo de cinco años, superando a Toyota, que en 2025 vendió más del doble de vehículos. La reacción del mercado fue inmediata y negativa: los títulos cerraron la jornada a la baja. Ese escepticismo no ha hecho más que intensificarse.
A la presión comercial se ha sumado un frente geopolítico de calado. El Departamento de Defensa de Estados Unidos ha incluido a BYD en su lista negra de empresas militares chinas, lo que le cierra el acceso a contratos de armamento estadounidenses. Pekín reaccionó con dureza el pasado fin de semana: el Ministerio de Comercio chino acusó a Washington de abusar del concepto de seguridad nacional. BYD, por su parte, asegura que no existe fundamento objetivo para la medida y estudia recurrir por la vía judicial para ser excluida del listado.
En paralelo, la expansión industrial en Europa tropieza con obstáculos. El proyecto de una planta en la localidad turca de Manisa, valorado en miles de millones, se encuentra paralizado sin que siquiera hayan comenzado las obras. La dirección ha redirigido sus esfuerzos hacia la fábrica de Szeged (Hungría), pero allí también surgen demoras. La vicepresidenta Stella Li confirmó que la producción no arrancará hasta el cuarto trimestre de 2026 —un año más tarde de lo previsto— mientras se instala el equipamiento. Ante este escenario, BYD busca alternativas y explora la compra de una instalación ya operativa en el sur de Europa, con España como favorita, lo que permitiría eludir las estrictas exigencias de la UE para la producción local de forma mucho más ágil que una construcción desde cero.
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El castigo bursátil es severo. El pasado viernes la acción cerró a 9,49 euros, muy cerca del mínimo de 52 semanas de 9,25 euros marcado un día antes. En el último mes el título ha perdido un 14%; desde enero el descenso alcanza el 13%, y en el conjunto del año se acerca al 37%. El índice de fuerza relativa (RSI), en 33,7, indica una situación de sobreventa. Además, tanto la media móvil de 50 sesiones (10,85 euros) como la de 200 (10,99 euros) quedan muy por encima del precio actual, lo que refleja una tendencia bajista que no es coyuntural.
Entre los escasos acontecimientos positivos recientes, BYD celebró su junta general de accionistas el 9 de junio, donde se aprobó la distribución del beneficio de 2025. El dividendo se fijó en 0,41141 dólares de Hong Kong por acción, con fecha ex-dividendo el 11 de junio. También prepara su entrada en Canadá de la mano de una red de 20 concesionarios. El presidente Wang sigue confiando en la tecnología de baterías, los sistemas de carga ultrarrápida y el fuerte empuje exportador hacia Brasil para sostener el crecimiento.
Sin embargo, la materialización de la ambición de ser el primer fabricante mundial pasa por despejar las incertidumbres regulatorias y logísticas. La planta húngara es la pieza clave para sortear los aranceles europeos a los vehículos eléctricos chinos, y cualquier nuevo retraso podría comprometer los plazos. De momento, el mercado espera señales desde Pekín sobre posibles contramedidas comerciales y una decisión oficial sobre la eventual fábrica en España. En el plano técnico, el soporte de 9,25 euros se presenta como el último dique antes de que el valor busque nuevos mínimos.
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